Aveces me canso por fuera, se me cansa la piel, me atropello la punta del pie con el talón y las rodillas caen como pausa a mis malaventurados pasos.
Aveces me canso de arriba, y la cabeza se roba el blanco para quedar detenida, los ojos miran y buscan y encuentran y se cierran y olvidan lo encontrado.
Aveces me canso por mis orillas, y los brazos se caen, cuelgan y sin culpa alguna de mis vergüenzas, esconden sus manos en mis bolsillos y aveces se cruzan entre dedos y transpiran.
Aveces me canso desde el fondo, desde dentro y la sangre se hace fría y congela la garganta, me deja mudo y paraliza el latido de mi cuerpo por segundos, esos que duran más que lo que uno espera.
Aveces me canso de vida completa, me molesta el mosquito, las azucenas y el sol de la mañana, me cansa el viento y me desvela la mala suerte de la luna y su belleza que todos duermen.
Hoy no estoy cansado, hoy no tengo los brazos colgando, ni la cabeza en blanco, ni los pies atropellados, ni las rodillas de freno, ni las manos en los bolsillos, ni la sangre helada, ni la vida agotada.
Hoy sólo tengo un deseo de vivir alrededor del viento, caer como lluvia, subir como vapor, dormir como abuelo y soñar como niño, comer como ratón y vestir como árbol.
Hoy quiero seguir adelante, comerme el pasado y alimentarme de mis porfías, sonar mi boca como violín, escuchar la tormenta con fondos de sinfonía y tragarme un trozo de rayo de sol por los ojos sin quemarme.
Hoy quiero regalarte un deseo de sonrisa, un reflejo de torpeza desde mis manos, un tropiezo de risas para caerme sobre tu boca y continuar riendo.
Hoy quiero parecerme a la cordillera, a la nieve y al cielo, hoy quiero ser mar en tus manos y silencio en tus besos.
Hoy quiero conocer los límites de mi corazón, la forma de mi risa y el olor de mi felicidad, hoy quiero ser un eterno movimiento, un tibio escándalo de locura justificada y cuestionada.
Hoy quiero volver a tener en mis manos la responsabilidad de mi tranquilidad y entremedio, uno que otro dedo tuyo que me recuerde ese calor de piel ajeno que sabe a fruta fresca y otoño gris.
Hoy me voy a colgar de una ráfaga y me voy a asegurar a la tierra con la fuerza de una hormiga, voy a llegar donde sea, donde tenga que llegar, y dejaré en el camino mis huellas para saber volver.
Hoy me hago parte de mi vida y me encargo de mi muerte, hoy firmo mi temple y aseguro mi calma.
Hoy... hoy nuevamente, parece que quiero algo grande, hoy parece que quiero volver a vivir.
1 comentario:
Hoy...derribando el muro!
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