miércoles, agosto 16, 2006

Metamorfosis


Hoy y ahora, sentado en el borde de mi vida, con los pies colgando y la cara helada, pienso como han pasado por sobre mi tantas estrellas y a ninguna le he pedido un deseo.

Siento que me he negado el "no" de mis cosas y así he vuelto al "si" al que temía tanto

Ultimamente me siento sentado y me acuesto de pies, así no aburro a mis sábanas y canso mi espalda.

Aveces camino con risas, pero esta mancha de junio y julio en mis dientes pertuban el sonido de de agosto que colma mis bolsillos.
Cambian de forma las nubes en cada azul que les entrega el cielo, pero no cambian, vida mia, mis lagrimas por gota de aceite que sasonen mi cara roja o de cualquier color.

Cambió mi palabra favorita, que eras tu, por el miedo de nombrarte en silencio o a todo color.
Pasaste de ser la expanción de mi lengua al infinito a ser el límite de mis pasos y mis miradas.
Llegué a ser el lado oculto de tu cuerpo, después de haber sido el mejor traductor de tu figura.
Miro con cuidado y, sólo aveces, tus pasos que marcados quedaron en mi alfombra, y hasta mi pedaso de techo pasó de codearse con gritos de bellesa en cada esquina, a ensuciarse y no buscar el sol.

El color del pelo más bello se me pegó en los dedos que no quiero limpiar con agua.
Y hay un cangrejo azul que me mira y me dice, “de lado tambien puedo llegar a tu destino”,.

Si fuera miedo simplemente prendería la luz, y de ser dolor me conformaría con un paño sobre mi cara para limpiar el mal sabor, pero no son dardos ni fantasmas, son bellos pájaros, o aves o ginetes del viento los que afectan y golpean las ventanas de mis ojos.

La valentía es cosa de hombres y la cobardía de enamorados, el silencio de los ingenuos y la verdad mi diario de vida manchado con lapices celosos.

Ahora tengo que disparar desde mis venas un poco de fuerza para seguir mi rojo interno donde tenga que ir y donde tenga que llegar.