Las calles conocidas hacen mas corto el camino,
Mirar el suelo entrega menos desconocidos.
Prefiero una larga cola atrás de mi,
que falten pocos para llegar al fin.
Mirar por la ventana llena mi balcón
Cerrar las cortinas inunda mi salón.
El café en la mañana es maña
El té por la tarde arde.
La música reemplaza las voces
El olor de las pastas a los dioses.
Las teorías son aleatorias, no se inventan
Las sonrisas son morisquetas, no contentan.
Las llaves solo cierran, menos las de mi casa
Esas abren el encierro que sufre de libertinaje.
Las niñas se ríen, las mujeres se burlan
Los hombres lloran, los niños no entienden.
Y otra vez la música se prende, en mis manos impotencia
En el alma deseos, en el corazón carencia.
No es dolor, no es pena
No es sufrimiento ni condena
Se trata de la diferencia de lo que existe
De lo que nunca antes viste
Del silencio, cuando de verdad no hay sonido
De la falta de colores, el ataque a los oídos.
Sin cigarros es más largo, con el piano más intenso
Sin las manos ya no ardo, con sus ojos me decaigo.
Sufro de locura con repentinos ataques de tranquilidad
Gozo de compañía interrumpida por la soledad.
Manchado de azul, con todos de gris
Me hecho en mi cama y me vuelvo a dormir.
Un ojo no descansa... Ese nunca descansa.
Sin canto de chicharras y menos golondrinas, con más rojos que azules en la libreta y los pies descalzos. Arranca el humo verde contra mi soledad repleta de espejos y las nubes se paralizan, no hay gotas de lluvia ni fríos de sierra, no hay escándalo, sólo una violenta brisa olor pecho maternal que altera mi sonrisa y me deja en un domingo lejano, esta vez... un domingo de nostalgia.
miércoles, enero 24, 2007
viernes, enero 19, 2007
Segundas octavas
Se sentían como boche, alegre con espanto
Se enredaban con el canto que trae al alma la noche
Sin falta ni derroche se metieron por mis ojos
Y tan lento como un cojo, pero con huellas de dolor
Dieron agua a la flor sin amor y sin enojo.
Saltaron en batalla, contra cada pensamiento
Con coraje y entendimiento como valiente guerrero malla
En el cuello la toalla y bototos en las patas
“al que se cruza me lo mata”, fue la ultima instrucción
Se marchó el pelotón, sin saber de que se trata.
Como arma llevo flores y de recuerdo las espinas
En los ojos cada ruina de un pasado sin olores
Sólo el viento con colores me daban valentía
No era lo que quería, pero la decisión ya está tomada
Sin escudo pero con espada comienza mi guerra fría.
De provincia me llega la voz, robo el cuerpo de una frase
Que a mi vida hace enlace como el huevo al arroz
Ya nada es tan atroz, ni el frió ni el calor
El helado tiene buen sabor cuando es de chocolate
No hay nada que me ate ni por suerte ni por favor.
Temuco toca mi puerta, con una bolsa de sabores
Desde Chillán los cantores dan nueva propuesta
Conce ligero se acuesta con mi cuerpo en su pecho
Ya ni necesita techo con tanto brazo pa’ envolver
A dos niños quiero ver antes de tocar el lecho.
En el piano mi viejo despierta, en mi cama se acuesta mi madre
Quizás hoy llegue más tarde, dejaré la puerta abierta
No es que quiera alerta, sólo que me vean pasar
No es que quiera descansar, sólo busco una acompaña
Para terminar esta campaña aburrido de ganar.
Se enredaban con el canto que trae al alma la noche
Sin falta ni derroche se metieron por mis ojos
Y tan lento como un cojo, pero con huellas de dolor
Dieron agua a la flor sin amor y sin enojo.
Saltaron en batalla, contra cada pensamiento
Con coraje y entendimiento como valiente guerrero malla
En el cuello la toalla y bototos en las patas
“al que se cruza me lo mata”, fue la ultima instrucción
Se marchó el pelotón, sin saber de que se trata.
Como arma llevo flores y de recuerdo las espinas
En los ojos cada ruina de un pasado sin olores
Sólo el viento con colores me daban valentía
No era lo que quería, pero la decisión ya está tomada
Sin escudo pero con espada comienza mi guerra fría.
De provincia me llega la voz, robo el cuerpo de una frase
Que a mi vida hace enlace como el huevo al arroz
Ya nada es tan atroz, ni el frió ni el calor
El helado tiene buen sabor cuando es de chocolate
No hay nada que me ate ni por suerte ni por favor.
Temuco toca mi puerta, con una bolsa de sabores
Desde Chillán los cantores dan nueva propuesta
Conce ligero se acuesta con mi cuerpo en su pecho
Ya ni necesita techo con tanto brazo pa’ envolver
A dos niños quiero ver antes de tocar el lecho.
En el piano mi viejo despierta, en mi cama se acuesta mi madre
Quizás hoy llegue más tarde, dejaré la puerta abierta
No es que quiera alerta, sólo que me vean pasar
No es que quiera descansar, sólo busco una acompaña
Para terminar esta campaña aburrido de ganar.
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