Hace quinientos sueños los amigos llegaban en barcos transparentes y se bajaban justo donde el mar robaba un poco de tierra. Según mi abuelo, donde la tierra se tomaba el mar. La verdad es que yo creo que es donde la tierra se esconde bajo mil huellas anónimas pero con historia y que el mar se encarga de limpiar.
Hace quinientos sueños las golondrinas planeaban y gritaban buenas noticias sobre las cabezas de los hombres que sin zapatos bailaban sobre el tibio cemento y la áspera arena roja.
Hace quinientos sueños mi corazón tenía un escape de gas que fue sellado hace casi un amor atrás, pero aun sigue con una pequeña fisura que no he podido reparar.
Hace quinientos sueños el chocolate era café, mis ojos transparentes y mi boca un oasis donde el agua quitaba la sed y daba alegrías.
Hace quinientos sueños los perros ladraban en español, comían sandwishes de hueso con tierra y usaban un pelaje de recién nacido durante toda su vida. Cuando un gato pasaba por el lado, ellos le decían buenos días, sin importar la hora.
Hace quinientos sueños había una bandera en un mástil que cuando el viento quería hablarle, ella se levantaba y miraba para otro lado, luego el viento se enojaba y ella de pena bajaba la cabeza.
Hace quinientos sueños los sábados empezaban el domingo en la noche y terminaban antes que saliera el sol de la tarde del mismo sábado.
Hace quinientos sueños tenía un balcón en mi cabeza, donde de vez en cuando los pensamientos salían a tomar aire, y se devolvían felices y renovados.
Hace quinientos sueños los cuentos se sacaban el sombrero cuando un poema salía de mi casa, y las faldas de las canciones se levantaban coquetamente cada vez que un lápiz las dibujaba en el muro... incluso aveces se sonreían.
Hace quinientos sueños los ángeles eran color blanco y negro, las flores tenían manchas de amor y valentía, los pómulos se llenaban de sangre y así los ángeles se volvían amarillos... rojos o invisibles, pero brillantes.
Hace quinientos sueños tenía un ropero lleno de pañuelos viejos, panes tostados y dibujos de colores, un día recuerdo que un pañuelo se enamoró de uno de mis recuerdos y se lo llevó para siempre. Aun le doy las gracias.
Hace quinientos sueños conocí un lugar inquieto, tibio, colorido y sin murallas, un lugar que tenía nombres de azucena, alondra o Eulogio... y cuando todos se callaban, salía un olor a naranja caliente y cantaban grillos a 3 voces.
Hace quinientos sueños vi pasar un gato que no creía en sus siete vidas hasta que las manos de un niño lo tomaron y sonrió como si sus vidas se convirtieran en miles.
Hace quinientos sueños las mariposas tomaban agua desde un río que tenía corazón de pájaro y aletas de pez, un río que nadaba lleno de imágenes y canciones en español.
Hace quinientos sueños con dos padres, tres hermanos y un par de bienvenidos intrusos la vida tenía más risas que un circo rojo con amarillo.
Hoy, los quinientos sueños sólo me hacen recordar que tantos colores, sonidos, personas, aves y peces, pensamientos y poemas, sentimientos, ángeles, canciones, terrazas y banderas, ríos, imágenes y colores, golondrinas y sábados sólo despiertan para jugar a tocarme la nariz, los dedos de las manos y la punta de los labios. Lo hacen y salen corriendo, como si yo los quisiera perseguir, y se ríen burlescos pero sutilmente me guiñen el ojo y después se ponen serios, se acercan caminando lento todos juntos, me apuntan con el dedo, me miran y alzan la voz... "Dónde estás Rola?", y claro, esa era la pregunta... abajo mío no hay suelo, no me había dado cuenta. entonces, desaparecen y yo me acuerdo de unos quinientos sueños atrás... cuando la vida era del color original no más.