(Quién le ponga nombres a este texto está loco...)
Hoy nuevamente me pasó, me pasó de nuevo hoy por la tarde...
Había una duda que solucionar antes de sellar el silencio, y pasó una vez más... le dije tu nombre
No creas que se parecía a ti, de hecho no era nada parecida a ti, ni a tu voz, ni a tu risa ni a tu forma de empujarme con el brazo coquetamente, pero le dije tu nombre y me tuve que ir callando de apoco. No sintió mi silencio, y eso que no eras tu.
Pasé por el lado de una mujer, que como el común de la gente, caminaba por Barros cruzando a la plaza de Armas, y te vi en sus ojos, en su mirada, no eras tu, ni se parecía en nada a ti, no tenía ni tu color de ojos ni tu forma absurda de cerrarlos cuando necesitaba que me mires, pero la convertí en ti pasajeramente y por un momento te inventé. Me puse nervioso y me di vuelta, ella ni se dio cuenta, y eso que no eras tu.
Pasó el día, pasó la noche y eso se repitió varias veces en adelante, y te escuché reír sentada atrás de mi en la solera de una esquina, antes de voltearme ya sabía lo que venía, y no me equivoqué... no eras tu, no tenía ni tu boca ni el sonido de tu risa, estoy seguro que su lengua no era seca ni áspera como la tuya, pero te escuché reír y por un momento te soñé en mi oído. Pasé la vuelta como por encima de su cara, y miré a un costado como buscando algo... ella ni me miró, ni supo de mi, y eso que como el resto, tampoco eras tu.
Creo que quizás sin tener la culpa tu ni mi buena y puta memoria, te he llamado con recuerdos voladores, que ni siquiera alcanzo a sentir, escuchar o inventar, quizás los armo después de haberte imaginado, o creado.
Pero lo que si sé, y es lo peor, es que cuando todo el mundo dice que debes desaparecer, me recuerda tu aparecida figura, forma, color y sonido donde no deberías estar. De hecho, donde en verdad no estás
Dicen que todo lo que termina tiene que empezar, pero entonces, si no sé cundo partió todo esto, como puedo matarlo?, como termino con la vida de lo que vive gracias a su desaparecida existencia.
Me complicas, me complico y me vuelvo a quedar sentado, en una esquina, en el borde de un momento o atrás de mis mentiras para ver si vuelves a empujarme, secar mi lengua o dejar de mirarme simplemente.
Adiós, pero en serio... adiós.
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