"No pude frenar la vena que disparó como escopetapasó la puerta secreta y atravesó la alacena.
Con miedo pero sin pena el libro se fue escribiendo,
no era chico ni tremendo pero con peso significante
ni por atrás ni por delante por más que intento no lo entiendo."
De haber querido un espacio entre tu chaleco y mi bufanda, habría bastado un cruce de brazos, la soledad es para los locos, las miradas para los amantes.
No se puede desprender del cuerpo lo que el cuerpo pide, tampoco enfriarlo sin ropa cuando es calor lo que espera.
El sueño que eterno descansa no despierta por tu culpa, y menos por la mía, la coincidencia es trágica y muchas veces huele a invento fracasado.
Saber que hay tanto tiempo para lograr poco y que los viajes juntos se harán a la distancia... Saber que es mejor no llevar fotos, y así pensar que las verdades me las inventé yo, como el trompo bailando, como la nube de algodón, como el olor a vainilla.
Niño y achatado, escondido y temeroso, me quedo en mi rincón de plumas, cómodo, dormido, sentado, sonriente y solo... solo de soledad y solo de solamente.
Bueno, por ahora esperarte es injusto y escaparme imposible, pero de pensar ahora ni hablar, si de eso sólo tengo vagos recuerdos de cuando era más que yo.
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